La varicela y su vacuna
La varicela es una infección causada por el virus varicela zoster. Los síntomas aparecen 10-21 días después de la exposición a este virus y la infección suele durar unos 10 días.
El signo principal de la varicela es la erupción de la piel, la aparición de ampollas que dan mucho picor, además, otros signos habituales son la fiebre, el malestar general, la pérdida de apetito o cefaleas.

Puede contagiarse la infección de una persona que estuvo expuesta a este virus 48 horas antes de que aparezcan los primeros síntomas y también mientras no desaparecen estos.
Las personas más susceptibles a esta infección son entre otros los recién nacidos o bebés cuyas madres no padecieron varicela o no se vacunaron, adolescentes y adultos, mujeres embarazadas que no tuvieron varicela, fumadores, personas que padecen asma o enfermedades como VIH, es decir, inmunodeprimidos, incluso aquellos que se someten a quimioterapia.
Aquellas personas que no tuvieron nunca varicela o que nunca se vacunaron tienen más posibilidades de infectarse con este virus. Cabe destacar que las personas que trabajen en entornos escolares como son las guarderías es muy aconsejable que se vacunen ya que tienen más riesgo de contraer la infección.
Cabe destacar que al haber padecido la varicela existen más posibilidades de contraer herpes zoster, ya que el virus de la varicela permanece dentro de las células de los nervios aún después de haberse curado. Puede volver a reactivarse el virus tiempo después dando lugar a herpes zoster, que es parecido a la varicela pero sus síntomas en principio son más leves y de corta duración. Para el herpes zoster también existen vacunas, y están recomendadas para adultos de más de 50 años que hayan tenido varicela.

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