Hepatitis B
La hepatitis víricas son infecciones que provocan la inflamación del hígado.
En el caso de la hepatitis B este virus (llamado virus de la hepatitis B o VHB) se transmite a través de la sangre o los fluidos corporales (saliva, semen y flujo vaginal y menstrual).
Esta enfermedad se encuentra presente por todo el mundo y en España tiene una prevalencia baja. Además se observa un descenso gracias a la introducción de la vacuna en el calendario vacunal.
Esta enfermedad se encuentra presente por todo el mundo y en España tiene una prevalencia baja. Además se observa un descenso gracias a la introducción de la vacuna en el calendario vacunal.
Esta infección puede aparecer de manera aguda o crónica.
La forma aguda puede en algunos casos curarse por sí misma, pero también puede producir enfermedades muy graves, incluso mortales, como es el caso de la insuficiencia hepática.
La forma crónica puede provocar enfermedades también muy graves como cirrosis o cáncer primario de hígado.
La forma aguda puede en algunos casos curarse por sí misma, pero también puede producir enfermedades muy graves, incluso mortales, como es el caso de la insuficiencia hepática.
La forma crónica puede provocar enfermedades también muy graves como cirrosis o cáncer primario de hígado.
El desarrollo hacia una forma u otra parece estar muy influenciado por la edad: los niños infectados tienen una probabilidad muy elevada de desarrollar la enfermedad crónica, mientras que en los adultos hay más posibilidades de que sea aguda.
Otros números interesantes sobre esta enfermedad: el virus sobrevive 7 días fuera del organismo, tarda una media de 75 días en que aparezcan los primeros síntomas, y puede tardar 60 días en ser detectable en un análisis de sangre. Este período se le llama período ventana, y por su existencia es importante no donar sangre si se ha realizado alguna actividad de riesgo, aunque se le hagan analíticas a la sangre donada, en este período no se detectaría la presencia del virus.
El tratamiento de la hepatitis B intenta reducir la carga de virus, pero no cura nunca la enfermedad, así que siempre va a ser necesario mantenerlo.
Por otro lado, uno de los problemas de estas infecciones transmisibles es que las personas infectadas en muchos casos no saben que lo están, por lo que es posible que estén infectando a otras personas. La OMS estima que en el caso de la hepatitis B un 10% de los infectados no saben que lo estaban.
Por suerte actualmente existen vacunas para prevenir esta enfermedad, con una eficacia muy alta, del 98 al 100%. Gracias a ellas, según la OMS, desde que apareció la vacuna en 1982 ha descendido enormemente los porcentajes de hepatitis B en algunos países.
La vacuna para la hepatitis B consta de 3 dosis, y actualmente se incluye en el calendario vacunal pediátrico de a los 2, 4 y 11 meses, dentro de la vacuna hexavalente. Esta pauta de vacunación ha sido modificada en 2017, antes de esta fecha se administraba poco después de nacer, pero actualmente se espera a los 2 meses de vida.
Sí que se administra después del nacimiento en los casos en que la madre sea portadora, junto con la inmunoglobulina.
Sí que se administra después del nacimiento en los casos en que la madre sea portadora, junto con la inmunoglobulina.
La vacuna produce inmunidad durante al menos 30 años según el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.
Las mujeres embarazadas infectadas no transmiten el virus al feto, sin embargo durante el parto, ya sea vía vaginal o mediante cesárea hay una probabilidad muy alta de transmitir la infección al bebé. Este tipo de transmisión, de madre a hija/o se llama transmisión vertical. Para evitarla se administran al recién nacido inmunoglobulinas y se le da la primera dosis de la vacuna.
Las reacciones adversas son leves y de corta duración, puedes consultarlas aquí.

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